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Los Diablos Danzantes de Venezuela

los diablos danzantes de venezuela

Que son los diablos danzantes de Venezuela

Los Diablos Danzantes de Venezuela es la la unión de las 11 cofradías declaradas como patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad por la Unesco en el 2012, cofradías que salen a rendir tributo al santísimo sacramento del altar en la fecha de corpus Christi cada año desde 1963 de manera ininterrumpida. Cada jueves Santo los 6 diferentes estados de Venezuela se llenan de color y ritmo para dejar sembrada en Venezuela nuestra identidad cultural.

Las 11 Cofradías declaradas patrimonio inmaterial de la humanidad

  • Aragua: Diablos Danzantes de Cata, Diablos Danzantes de Ocumare de la Costa, Diablos Danzantes de Cuyagua, Diablos Danzantes de Turiamo, Diablos Danzantes de Chuao
  • Carabobo: Diablos Danzantes de San Millán, Diablos Danzantes de Patanemo
  • Cojedes: Diablos Danzantes de Tinaquillo
  • Guárico: Diablos Danzantes de San Rafael de Orituco
  • Miranda: Diablo Danzantes de Yare
  • Vargas: Diablos Danzantes de Naiguatá

Unesco y el plan Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial

«Para mantenerse en vida, el patrimonio cultural inmaterial debe ser pertinente para su comunidad, recrearse continuamente y transmitirse de una generación a la siguiente. Se corre el riesgo de que algunos elementos del patrimonio cultural inmaterial mueran o desaparezcan si no se les ayuda, pero salvaguardar no significa fijar o fosilizar este patrimonio en una forma “pura” o “primigenia”. Salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial supone transferir conocimientos, técnicas y significados. La Convención hace hincapié en la transmisión o comunicación del patrimonio de generación en generación, no en la producción de manifestaciones concretas como danzas, canciones, instrumentos musicales o artículos de artesanía. Así pues, toda acción de salvaguardia consistirá, en gran medida, en reforzar las diversas condiciones, materiales o inmateriales, que son necesarias para la evolución e interpretación continuas del patrimonio cultural inmaterial, así como para su transmisión a las generaciones futuras.

Las medidas de salvaguardia susceptibles de garantizar la transmisión del patrimonio cultural inmaterial de generación en generación son muy distintas de las que se requieren para proteger el patrimonio material, tanto el natural como el cultural. No obstante, sucede con frecuencia que algunos elementos del patrimonio material están asociados al patrimonio cultural inmaterial. Por eso, en la definición de patrimonio cultural inmaterial la Convención incluye los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que le son inherentes.

¿El patrimonio inmaterial debe revitalizarse a toda costa?

Como cualquier organismo vivo, el patrimonio inmaterial tiene un ciclo vital y es probable que algunos de sus elementos desaparezcan, tras haber dado a luz nuevas formas de expresión. Es posible que algunas formas del patrimonio cultural inmaterial, a pesar de su valor económico, no se consideren pertinentes o significativas para la propia comunidad. Como indica la Convención, sólo se debe salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial que las comunidades reconozcan como propio y que les infunda un sentimiento de identidad y continuidad. Por “reconocimiento” la Convención entiende un proceso formal –o con mayor frecuencia informal– por el cual las comunidades admiten que forman parte de su patrimonio cultural determinados usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas y, eventualmente, los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes.

Las medidas de salvaguardia deben concebirse y aplicarse siempre con el consentimiento y la participación de la comunidad. En algunas ocasiones la intervención pública para salvaguardar el patrimonio de una comunidad tal vez sea inconveniente, porque podría alterar el valor que el patrimonio tiene para su comunidad. Además, las medidas de salvaguardia han de respetar siempre los usos consuetudinarios que regulan el acceso a determinados aspectos de ese patrimonio, como por ejemplo las manifestaciones relacionadas con el patrimonio cultural inmaterial que sean sagradas, o que se consideren secretas.»

Unesco.

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